El señor que desobedeció al rayo

El señor que desobedeció al rayo

Era un señor que era muy pobre y no podía alimentar a su familia y nunca se lograba su cosecha de maíz porque no crecían las milpas, así que decidió salir a buscar trabajo, camino mucho hasta que llegó una entrada, siguió caminando y encontró una casa, donde estaba una abuelita, el señor habló y la abuelita inmediatamente fue a encerrar a sus animales.

¿Qué buscas? le preguntó la abuelita.

-Vengo a buscar maíz pero no tengo dinero, voy a trabajar, así voy a pagar.

-Nomás que ahora no esta tu abuelo se fue a trabajar y va a volver hasta entrando la noche, espéralo aquí y cuando regrese el te va a decir dónde vas a trabajar mañana.

La abuelita le dio de cenar y antes de que se fuera a dormir el señor le dijo

-No te vayas a asustar cuando llegué tu abuelo, va a hacer mucho ruido.

El señor se durmió y cuando llegó el abuelo empezaron a sonar truenos, era el mismísimo rayo(o señor del rayo), el señor que ya se había dormido se despertó con los ruidos y le dijo que necesitaba maíz y que no tenía dinero pero pagaría con trabajo.

Al otro día comieron y el rayo mandó al señor a un terreno, le dijo:

-Tendrás que obedecer lo que te diga, vas a a llevar a mis animales a un terreno, ellos ya conocen el camino, solo los vas arrear, pero no vayas a entrar al terreno nomas lo rodeas.

El señor hizo lo que le dijeron pero cuando llegó al lugar vio que era un lugar muy bonito, había milpas y calabazas muy grandes, e hizo aquello que le habían dicho que no hiciera; entró al terreno pero se enredó entre las guías de calabaza y tantas ramas y bejucos, a como pudo a la fuerza logró salir.

Cuando regresó el rayo ya sabía que el señor le había desobedecido y lo regañó, le dijo tu no obedeces por eso es que no tienes maíz, a la gente que me hace sacrificios cuando siembran, esos que me dan pollos, guajolotes, mezcal, a ellos si les doy maíz, pero tu no haces eso, no obedeces y mira lo que te pasó, pero de todos modos te voy a pagar por tu trabajo, te voy a dar tres maicitos, eso sera tu pago

El señor le preguntó, pero que voy a hacer con ese maíz.

-Vas a hacer un coscomate y ese maíz lo echas ahí de tarde pero pase lo que pase no te asomes.

El señor regresó a su casa y esta vez hizo todo tal y como le dijo el rayo, y le dijo a su mujer que se iban a oir ruidos el el coscomate pero que no se asomara, pero no le hizo caso porque se oía mucho ruido y fue a asomarse, el coscomate se estaba llenando pero apenas iba a la mitad y cuando la mujer lo vió dejó de llenarse y se quedó nadamás a la mitad.

Por no cumplir no se llenó su coscomate.